Incondicionales - Escritos - Todo o nada, agente 019 en acción V



Este escrito se hizo para ser publicado en los foros de Luis Miguel en internet en 2002 y en una lista literaria.  Se prohíbe su publicación en cual quier otro sitio que no sean los antes mencionados sin la debida autorización. En 2006 se realiza una versión de radionovela para emitir por la Luis Mi Radio.





TODO O NADA, AGENTE 019 EN ACCIÓN

Capítulo 5 



Luis Miguel durmió hasta pasadas las cuatro de la tarde, estaba muy cansado física y mentalmente; y sobre todo, sabía que debía estar alerta durante su estadía a Nepal. "¿Cómo me recibes, Katmandú?" se dijo a sí mismo en un suspiro al saltar de la cama y correr las cortinas de la suite. Abrió la ventana y respiró hondo, quedo un momento en silencio hasta que, como si una voz interior le ordenara, volteo y corrió hasta la mesa de luz, tomó un papel con los números de habitación del staff y marco. 

-¿Castillo, que hay de nuevo? Bien... en quince minutos aquí en mi suite.- 

Colgó y entro a la ducha. Mientras se escucha el agua y su canto, Fulana entra a la habitación cargada de paquetes y alborotada. Deja todo sobre la cama y revisa el papel en donde Micky tenía anotados los internos, al reconocerlo lo tira sobre la mesa de luz. 

-¿Dónde has estado? 

-Compras... -contesta Fulana a Micky en cuanto el sale del baño- ¿Dormiste hasta ahora? 

-Hasta ahorita...- Luis Miguel acaricia su barba con la mano y busca mirarse al espejo al pasar -Hoy me dejo la barbar... ¿estoy bien?- 

Tocan a la puerta 

-Es Castillo, que pase- Fulana va a abrir y antes de hacerlo Micky pide complice -Fulana, nos dejarías solos, son negocios.- 

Entran Castillo y Alex al mismo tiempo que Fulana, que había tomado su bolso, se retira.

-A las 20, en un centro comercial de Katmandú... - dice Alex con
 su palm en mano 
-¿Recuerdas los amigos de negro? 

-¿Los de las Itakas...? 

-Si, ellos... Se contactaron conmigo ayer, en cuanto llegamos. 

-¿Y Mohamed? 

-El es de otro bando- agrega Castillo 

-Los hombre de fagina negra son los que nos trajieron acá, y Mohamed fue la causa... Los de fagina creen que trabajas para Mohamed, y Mohamed que lo haces para los de fagina, que son un ejercito paramilitar no identificado. Ambos movieron cabos para traerte aquí, y ambos te quieren de su lado. De su lado o muerto. 

-¿Y como hago yo para estar a ambos lados de algo que ni sé que es? ¿O mejor dicho, cómo hago para salir de esta?- Mirándolo a Castillo -¿Qué se sabe de la dichosa reunión de hoy? 

-Nada. 

-¿Qué? 

-No hay información, sólo sabemos lo que nos dijeron los hombre de fagina negro y Mohamed, que tiene que ir solo, como "siempre" dijeron, y que lleve "lo que usted sabe" 

-¿Y los del SSM? ¿Qué saben ellos? 

-Que algo pasará, hay una gran movilización, pero no hay más datos. 

-Bien... termino una gira de seis meses y en vez de estar en Acapulco tomando sol estoy en ¡¡¡Katmandú!!!, haciendo no sé qué, por no sé qué motivo, cansado, agotado, malhumorado... Y la única certeza es que si me voy a hacer de mi vida lo que se me da la gana, estos payasos me vuelan las tapas de los sesos... Bien... muy bien... 

A las 19:30 en punto Luis Miguel abordo el auto-remis que lo llevó, solo, al centro comercial en donde sería la reunión. Opto por un remis para evitar dar con los hombres de fagina o los de Mohamed, debía ser neutral, y no enfadar a ninguno si quería continuar con vida. Eso era lo único claro en este asunto. 

El centro comercial estaba cerrado. Bajo del remis y busco un puerta abierta. La de servicio... todo estaba en penumbras... Entro. Un frío le recorrio el cuerpo, tomo coraje y camino hasta el centro del edificio, giro en 360 grados para verlo todo: estaba completamente vacío. Escucho ruidos. No era nada. Tomo asiento y espero. 

En el hotel Alex permaneció concentrado en la ventana de su suite. Alerta. 

Castillo, hablaba continuamente por radio con agentes del SSM, que estaban en misión secreta en Katmandú para asistir a Micky dentro de sus posibilidades. 


Pasaron las horas, eternas y angustiantes. Debía esperar, sin saber qué ni por qué causa... El tic tac de su reloj empezó a tomar un ritmo marcial. Temía que aquello fuera una emboscada

- Continúa... -




Ultima actualización: junio 2006 - abril 2016

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